<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609</id><updated>2011-11-05T10:31:32.523-03:00</updated><title type='text'>Reencarnación Ltda.</title><subtitle type='html'>"Cuando usted regrese, lo estaremos esperando"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-9035642688775558228</id><published>2011-11-05T10:31:00.001-03:00</published><updated>2011-11-05T10:31:32.738-03:00</updated><title type='text'>7. Cenando con el enemigo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los tres comensales mantuvieron un tenso silencio durante los primeros treinta minutos de la cena. Patricia sentía en su estómago un peso semejante al de haber engullido un kilo de carne de res, en lugar de la delicada &lt;i&gt;Vichyssoise &lt;/i&gt;con salmón y albahaca, uno de los platos preferidos de su marido. Mortimer, por su parte, había despachado ya la tercera copa de Carmenere, por lo que sus mejillas se coloreaban y su mirada prescindía del recato al posarse con descaro en el escote de su esposa, o buscar con furia los ojos de Fahrid Gamayel, quien desde que se sentaron (él frente a Patricia y Mortimer en la cabecera, entre los dos), no le había mirado de frente.Fahrid no parecía contrariado. Si algo lo perturbaba, era imposible notarlo pues su mirada se paseaba con calma entre los decorados del comedor, los finos detalles de la cristalería o el servicio de plata en la mesa, y muy fugazmente se cruzaba con los ojos de Patricia, a quien parecía intentar transmitirle algo de su serenidad.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tres criados estaban sirviendo el plato de fondo, cuando por fin, el licor en las venas de Mortimer pareció liberar la tenaza de silencio que se aferraba a su garganta. No conseguía entender de que modo su invitado había conseguido anular con su silencio, todas aquellas frases hirientes que había planeado lanzarle en la cena, o las preguntas que estaba seguro lo expondrían ante su esposa como el farsante y embaucador que es.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Manos delicadas, Gamayel. ¿Nunca tuviste que acarrear agua en el desierto de donde vienes?—Fahrid levanto la mirada hasta enfrentar los ojos de Mortimer, pero no había en ella desafío alguno. —Tuve suerte, señor Kapeling. Mi familia era dueña de unas tierras ribereñas del Nilo, con la adecuada canalización e ingeniería para llevar el agua a nuestra mesa sin demasiado esfuerzo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tenue sonrisa de Gamayel aparecía sincera y nítida en su rostro de cobre. Sin el menor aspaviento, trinchó y comenzó a cortar un bocado de la tierna carne de ciervo que le habían servido. —Niño mimado, entonces— murmuró Kapeling, aunque el volumen de su voz era lo suficientemente alto para que se le escuchara con nitidez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—No tanto como hubiera querido, señor— su voz había cobrado de pronto un matiz de dolor profundo —mi madre murió al darme a luz, y mi padre se mantuvo lejos de mi, desde entonces.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia estaba mirando a su esposo, pero tuvo que enfrentar la mirada de Gamayel como si una fuerza física le hiciera girar hacia él —¿Te hizo mucha falta, Fahrid?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que Mortimer vio entonces en los ojos de su esposa, lo decidió por fin a enfrentar el asunto con urgencia casi suicida. —Patricia, no me parece que ese sea el tema que nos tiene sentados aquí— giró el cuerpo en la silla, casi dando la espalda por completo a su esposa. Parecía dispuesto a ignorarla a partir de ese instante.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Veamos pues, Gamayel. Ya no veo necesidad a seguir alargando esta situación que me imagino es incómoda para los tres. ¿Qué es lo que tiene que decirme sobre Reencarnación Ltda.? ¿Por qué no debo firmar el acuerdo pre-fallecimiento?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Porque le han dicho demasiadas mentiras, señor Kapeling— la voz de Fahrid se mantenía siempre calma &amp;nbsp;—y porque Reencarnación Ltda. está jugando con algo demasiado serio y peligroso como para no intentar detenerlos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mortimer pensaba echarse a reír en la cara de Gamayel, demostrando con ello el desprecio y poco respeto que le tenía a sus aprensiones; a toda su persona, en realidad. Sin embargo, la mirada de su interlocutor se le ofreció profunda y transparente. Como experto en comunicaciones, sabía mucho sobre el lenguaje corporal y nada en la actitud de Fahrid le hacía desconfiar de sus palabras, por el contrario, apreciaba una sincera urgencia por comunicarse con él. Interiormente se maldijo porque se contuvo de lanzar alguna frase hiriente a quien consideraba su adversario. Advirtió con desazón que la curiosidad comenzaba a ganarle al desprecio y ahora deseaba fervientemente que su invitado prosiguiera. Cambió la copa de vino por otra de agua fresca, de la que bebió con estudiada calma, ya que debía aparentar que todavía tenía el control de la situación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Le escucho— dijo finalmente Kapeling, mirando de soslayo a su esposa, que no había tocado la comida en su plato.Fahrid dejó los cubiertos con delicadeza al borde de su plato, se limpió los labios con la servilleta que reposaba en su muslo y se echó hacia atrás en su asiento, al tiempo que bebía un buen sorbo de vino. —Le han dicho que Reencarnación Ltda.. es una organización que proviene de lo que antes era SupraVida, ¿No es cierto?— Mortimer no alcanzó a responder —Eso es falso. Reencarnación Ltda. surgió de una ruptura entre SupraVida y algunos de sus miembros. Estos renegados abandonaron los Principios Rectores, traicionaron a sus Maestros y vinieron a occidente a obtener beneficios espurios sobre lo aprendido. No han dudado en comercializar y degradar algo que para nosotros es tan sagrado como la vida misma.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mortimer creyó llegado el momento de su triunfo. —¿No es eso lo que te he dicho, Patricia? ¡Supercherías, la reencarnación y todos sus acólitos no son más que una gigantesca trama de embustes!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia seguía muda, pero en su mirada se leía claramente una súplica hacia Gamayel. —Se equivoca, Mortimer. La reencarnación no es superchería, ni mucho menos. Quizá me entienda mejor si le digo que es análoga a lo que la Ley de Conservación de la Materia ha significado para la ciencia en la humanidad.— en los ojos de Fahrid pareció encenderse una llama —la Reencarnación es la Ley de Conservación de la Vida, señor. Por ello es tan importante tomarla en serio, y por eso es tan peligroso lo que pretende hacer Reencarnación Ltda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lla urgencia de las palabras de Gamayel cayeron como una tromba sobre Mortimer, tanto por ellas mismas, como porque al pronunciarlas, Fahrid había roto todo protocolo y distancia, cogiéndole con firmeza el antebrazo, fijándoselo en la mesa. —Es imperioso que se detenga, Mortimer. No puede seguir adelante con esto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mortimer sintió la fuerza de la mano de Fahrid, como una garra que le apretaba sin herir. La sangre comenzó a hervir en sus mejillas, preso de ira. Tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no quitar la mano en un acto reflejo, y mantener el volumen normal de su voz: —Quite su mano de mi brazo, Fahrid.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia empalideció súbitamente. —¡Fahrid, por favor!—Gamayel comprendió que había ido demasiado lejos. —Por favor, señor Kapeling, disculpe mi grosería, no fue mi intención ofenderle.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Mortimer comenzó a sentirse otra vez dueño de la escena, eso le reconfortaba de inmediato. Se puso de pié con esa elegancia tan suya, tan similar a la de un viejo león africano cuando se yergue para recorrer con la mirada su territorio. —Pero lo hizo, Fahrid. No creo que lo que tenga que decirme me interese.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Mortimer, por favor!— Patricia era ahora quien cogía su brazo, y a diferencia del momento anterior, ahora Mortimer sentía una profunda sensación de gozo y victoria. —De acuerdo, le concederé a tu invitado una oportunidad más, durante el café que tomaremos en la biblioteca.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mortimer Kapeling cogió a su esposa por el talle, en un gesto más de posesión que de ternura, y se dirigieron a la puerta que separaba el comedor de la biblioteca. Fahrid Gamayel los siguió en silencio. No fue capaz de distinguir si el ardor en su estómago se debía a lo cerca que estuvo de estropearlo todo, o por ver el brazo de Kapeling rodeando con firmeza la cintura de Patricia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-9035642688775558228?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/9035642688775558228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=9035642688775558228' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/9035642688775558228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/9035642688775558228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/11/7-cenando-con-el-enemigo.html' title='7. Cenando con el enemigo'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-6945922375842344754</id><published>2011-10-22T09:20:00.003-03:00</published><updated>2011-10-22T09:20:56.907-03:00</updated><title type='text'>6. Camilo Tarkunis</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Tiene una videollamada, señor—. La voz impersonal de su secretaria sacó de sus pensamientos a Camilo Tarkunis, Gerente Regional de Reencarnación Ltda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Ya es tarde, Violeta, quiero irme a casa.&amp;nbsp;Di que ya me he retirado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Dice que es Fedorian, señor Tarkunis.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otras circunstancias, el nombre de Vladislav Fedorian lo habría puesto a sudar copiosamente.&amp;nbsp;Gracias a las noticias entregadas por Baldaña el día anterior, hoy podía respirar con alivio al oír ese nombre otra vez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—De acuerdo, pasa la llamada, Violeta—. Tarkunis se afloja la corbata y aumenta el ángulo de reclinación de su sillón.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Vladilav, amigo, que bueno verte!— la pantalla le estaba devolviendo ahora el rostro firme de Fedorian. &amp;nbsp;Debía estar en los sesenta, pero se conservaba en excelente condición física.&amp;nbsp;Sus cabellos muy cortos y canosos no podían competir con su mandíbula cuadrada, sus pómulos firmes, la nariz griega y sobre todo, aquellos ojos azules que destacaban bajo tupidas cejas oscuras, brillando como los de una pantera al acecho.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Amigo dices, Tarkunis? Debes tener buenas noticias para llamarme así.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Así es, Vladislav.&amp;nbsp;Kapeling está a punto de firmar el contrato.&amp;nbsp;El dinero que te debo está por fin, a las puertas de tu casa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Eso espero, Camilo—. Tarkunis se sintió aliviado al notar que Fedorian había vuelto a llamarlo por su nombre. —Ya sabes que no tolero a los deudores morosos, y tú estás en esa categoría hace mucho tiempo, demasiado para alguien que desea conservar la salud.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Despreocúpate, amigo!—. Tarkunis se levanta y la videocámara sigue sus movimientos hacia la puerta.&amp;nbsp;La entreabre para confirmar que Violeta está en su puesto, lo suficientemente lejos como para no poder oírle.&amp;nbsp;Aún así, baja un poco la voz. &amp;nbsp;—En poco tiempo más me haré con el imperio de Kapeling y seré el ser humano más rico sobre la tierra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿El viejo se ha tragado el cuento?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Con todo y guarniciones, amigo!&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fedorian está bebiendo de un vaso de cristal, seguramente el más fino vodka que la trata de blancas, el juego ilegal y todo tipo de tráfico perverso pueden brindar.&amp;nbsp;—Nunca creíste lo de la reencarnación, ¿no es cierto?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–¡Por supuesto que no, Vladislav! Cuando los tipos estos me entrevistaron para el puesto, yo sólo veía la oportunidad de mi vida para dejar de ser un pobretón—.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Tarkunis había vuelto a sentarse y hablaba muy cerca de la pantalla, como en una confidencia:&amp;nbsp;—¡Que tropa de carcamales ingenuos, amigo!&amp;nbsp;Si hubieras tenido que tragarte como yo toda esa enorme &lt;i&gt;paparruchada &lt;/i&gt;de la reencarnación, sus fundamentos, sus teorías y tal basura, no sé si te habría alcanzado el estómago para no vomitarles en su cara.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vladislav enciende un grueso habano, expulsa una bocanada de humo hacia la cámara del &lt;i&gt;videophone &lt;/i&gt;y luego se aproxima a ella, apareciendo entre la bruma en la imagen que observa Tarkunis —¿Y que tal si resulta cierto? ¿Qué tal si Kapeling quiere recobrar lo suyo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—El viejo estará muerto, amigo.&amp;nbsp;Nadie regresa de ahí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Y la viuda? Ella es su albacea mientras ocurre su reencarnación, ¿No es así?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si los &lt;i&gt;videphones &lt;/i&gt;pudieran transmitir la temperatura ambiente, Vladislav Fedorian habria sentido una brisa helada al escuchar la respuesta de Tarkunis. —No te preocupes, que ya me estoy encargando de eso, también.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-6945922375842344754?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/6945922375842344754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=6945922375842344754' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/6945922375842344754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/6945922375842344754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/10/6-camilo-tarkunis.html' title='6. Camilo Tarkunis'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-845967845715783089</id><published>2011-10-15T08:52:00.000-03:00</published><updated>2011-10-15T08:52:11.093-03:00</updated><title type='text'>5. Cenando con el enemigo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia pasea su mirada por el amplio recibidor, en el piso 120 del Edificio Kapeling.&amp;nbsp;Busca algún desperfecto en la decoración, algo que acomodar o cambiar de lugar, cualquier detalle que le permita distraerse de los pensamientos que la atormentan con mayor intensidad conforme el enorme reloj ventanal que da hacia la avenida Victoria, acorta el tiempo para la llegada de Fahrid Gamayel. &amp;nbsp;Revisa meticulosamente los pétalos de las flores en la mesa de centro, quitando casi con furia las que presentan un mínimo defecto, cuando el zumbido de la pantalla en la puerta de acceso, le anuncia la presencia de su invitado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—¡Fahrid, por fin llegas!— le transmitió por el intercomunicador, al tiempo que pulsaba el botón que le abriría la puerta.Fahrid sólo sonrió hacia la cámara de seguridad, sin decir palabra hasta que se encontró en la misma habitación, cogiéndola por los brazos y besándola con suavidad en ambas mejillas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Llegó retrasado, acaso?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—No, llegas con algo de adelanto, y eso es precisamente lo que esperaba— le respondió la señora Kapeling. —Quería verte antes de que ustedes dos se reunieran.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—¿Qué ocurre, Patricia?— Fahrid se despojó de la capa oscura que llevaba sobre los hombros, colgándola casi con displicencia en un perchero de bronce junto a la puerta.&amp;nbsp;Llevaba una camisa de lino de corte amplio, desabotonada de forma que podía lucir un gran medallón dorado en su pecho lampiño y bronceado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—Es Mortimer, Fahrid.&amp;nbsp;Es su condición médica.&amp;nbsp;Quiero pedirte que no lo hagas exaltarse demasiado.&amp;nbsp;Su corazón no resiste las emociones fuertes, o las discusiones.&amp;nbsp;El desgaste que está sufriendo ya no tiene paliativos y sólo queda esperar a que se detenga del todo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia hace una pausa y mira fijamente a Fahrid.&amp;nbsp;—Y no quiero ser yo la causante de eso, o saber que tú lo has causado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gamayel apartó su mirada de los ojos de la mujer, sintiendo como ellos lo seguían mientras le daba la espalda y parecía súbitamente absorto por una escultura situada sobre la chimenea.—¿Este es un fauno, querida?&amp;nbsp;¡Que nivel de detalle, que delicadeza para trabajar el mármol en éste formato tan pequeño!&amp;nbsp;Debe costar una buena cantidad de dinero.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Patricia sintió las palabras de su invitado como un golpe en la boca del estómago.&amp;nbsp;Volvió a sentirse insegura frente a ese hombre, pero esta vez no eran impulsos eróticos que la sonrojaban, sino miedo. Cuando recobraba el dominio de si misma y se aprestaba a responder, Mortimer Kapeling abrió de par en par las puertas que los separaban del comedor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—Cuatrocientos mil eurodólares, exactamente, señor.&amp;nbsp;Y lo considero una ganga— La sonrisa de Kapeling parecía pintada sobre un rostro de hielo —Debo decirle que tenerlo en mi casa no es un honor.Prefiero ser grosero y sincero, que gentil y falso.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;—Señor Kapeling, reconozco su incomodidad y por lo mismo le agradezco la deferencia al recibirme— Fahrid había abandonado el tono condescendiente con el que se dirigía a Patricia, reemplazándolo por otro conciliador, monocorde y casi hipnótico. Tal cambio de actitud fue notado por Patricia, que no pudo evitar sentir nuevamente que la persona que ella creía conocer, se había transformado en un total desconocido.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Debe agradecerlo a mi esposa, es por ella por quien usted está aquí. —Y diciendo esto, Kapeling tiende el brazo a su esposa, en actitud más de dominio que de galantería —Al final me gana siempre mi curiosidad, Fahrid.&amp;nbsp;Estoy realmente intrigado por lo que usted tiene que decirme.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya del brazo de Patricia, Mortimer recobra el aplomo que lo vuelve cordial aún en situaciones incómodas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Pasemos al comedor? El primer plato de la cena no debe servirse frío.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-845967845715783089?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/845967845715783089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=845967845715783089' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/845967845715783089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/845967845715783089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/10/5-cenando-con-el-enemigo.html' title='5. Cenando con el enemigo'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-330710818523168324</id><published>2011-10-08T09:41:00.000-03:00</published><updated>2011-10-08T09:41:15.297-03:00</updated><title type='text'>4. Fahrid Gamayel</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Patricia, querida! Pasa, pasa—. El ágil cuerpo moreno de Fahrid Gamayel se movió con la elegancia y seducción de una pantera negra para levantarse del mullido conjunto de cojines donde se encontraba tendido, en cuanto el suave perfume de Patricia Kapeling anunció su llegada.&amp;nbsp;Patricia le ofreció su mejilla y Fahrid dejó en ella un beso que se prolongó lo suficiente para enrojecerla.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué ocurre, Patricia?&amp;nbsp;Hoy no es día de sesión.&amp;nbsp;¿Por qué has venido, y a esta hora de la noche?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La señora Kapeling se sentía mareada, como cada vez que estaba cerca del aroma que se desprendía del cuerpo de Gamayel.&amp;nbsp;Buscó un sillón con la mirada, y se sintió algo aliviada cuando lo encontró a un buen par de metros de donde estaba Fahrid.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Mortimer va a firmar el contrato, Fahrid.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre se volvió hacia el lujoso bar en madera de ébano y rebordes de marfil.&amp;nbsp;Extrajo dos copas y sirvió en ellas un líquido traslúcido, de color miel. —Es mayhemila, te hará bien— le dijo a Patricia mientras le acercaba una de las copas.&amp;nbsp;La muchacha bebió la mitad en el primer sorbo, antes de continuar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué voy a hacer?&amp;nbsp;Tengo miedo, Fahrid.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Basilio jugó bien sus cartas, Patricia.&amp;nbsp;No creo que nos quede más que hacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Pero Mortimer quiere que yo también firme— repuso ella con angustia en la voz.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El rostro de Gamayel se torno ceniciento y sus ojos verdes relampaguearon. —¡No puede, no tiene derecho a obligarte!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—No me obliga, Fahrid.&amp;nbsp;En realidad eres tú quien lo hace.&amp;nbsp;He accedido a firmar sólo si antes Mortimer escucha lo que tienes que decirle.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Kapeling me recibirá? ¿Estás segura?— el hombre al que todos comenzaban a llamar “el Beduino Sin Desierto”, cogió a Patricia por los hombros, levantándola suave pero firmemente del sillón donde se había refugiado, hasta tenerla a centímetros de su pecho. &amp;nbsp;La muchacha alzó la vista para entrar en contacto con los ojos de Gamayel&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Estoy segura, Fahrid.&amp;nbsp;Una mujer sabe exactamente lo que puede conseguir de un hombre que le ama como Mortimer lo hace.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre sintió tensarse los músculos en los antebrazos de Patricia.Lentamente, la liberó. —Es cierto.&amp;nbsp;Mortimer es un hombre afortunado al tenerte.&amp;nbsp;¿Cómo fue que te enamoraste de él?—. &amp;nbsp;Patricia giró sobre sus talones para que Fahrid no viera su rostro, que había vuelto a enrojecer, y se dirigió a la salida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Mañana, te ha invitado a cenar— dijo ella, a modo de despedida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Cómo fue que te enamoraste de un hombre que te lleva 20 años de diferencia, Patricia?— Fahrid insistió antes de que la muchacha cruzara el umbral.Patricia apoyó una de sus manos en el dintel de la puerta, giró su rostro y clavó sus ojos azules en los de Gamayel.&amp;nbsp;Antes de desaparecer definitivamente, dejó en aire su respuesta:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Él no tiene miedo, Fahrid.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-330710818523168324?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/330710818523168324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=330710818523168324' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/330710818523168324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/330710818523168324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/10/4-fahrid-gamayel.html' title='4. Fahrid Gamayel'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-5397550411922064035</id><published>2011-10-01T08:37:00.000-03:00</published><updated>2011-10-01T08:40:52.938-03:00</updated><title type='text'>3. Basilio Baldaña</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;h3 class="western" style="font-style: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #29303b; font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif; font-weight: normal;"&gt;CamiloTarkunis sonrió complacido.&amp;nbsp;El abogado Baldaña le acababa dedar la noticia que tanto estaban esperando.&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—¡Magnífico,Basilio! ¿Puedo llamarle Basilio?— dijo, mientras le tendía unvaso de wisky al regordete abogado, quien sudaba como caballo decarreras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¡Claroque puede, faltaba más!— sonrío Baldaña, servil —sinembargo, no sé si Reencarnación Ltda. puede ya cantar victoria.&amp;nbsp;Elseñor Kapeling no ha firmado todavía el contrato&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿Noha firmado? ¿No es eso lo que me acabas de decir?— Tarkunis habíahecho desaparecer el gesto cordial de su rostro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Dijeque estaba de acuerdo, no ha firmado todavía, pero en los años queconozco a Mortimer, puedo dar fe de que su palabra es tanto o másválida que una firma en papel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¡Perono para nosotros, Basilio!— Camilo Tarkunis estaba ahorafrancamente molesto —¿Sabes todo lo que arriesgamos si estofracasa? ¡Necesitamos esa firma!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Enefecto, Basilio estaba muy al tanto de lo que Reencarnación Ltda.arriesgaba si Kapeling no firmaba el contrato.&amp;nbsp;El potencialprestigio que la empresa ganaría cuando el proceso de reencarnacióncontrolada culminara exitosamente, se podía volver en una lápidaque sepultara su futuro si alguien tan importante y con tanto poderde opinión como Mortimer Kapeling, zar de las telecomunicaciones anivel global,&amp;nbsp;rechazaba la oferta.&amp;nbsp;Ese mismo conocimientole había permitido estar seguro que la cifra que había pedido comohonorarios para conseguir esa firma, sería pagada sin ningúncontratiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Dicesque confías en la palabra de Kapeling, y al mismo tiempo dices queno podemos cantar victoria ¿Cómo entendemos eso, Basilio?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—Bueno,Mortimer está decidido a firmar— "al menos lo estaba ésta mañana" quiso agregar, pero se contuvo &amp;nbsp;—Está esperando que su esposaPatricia también firme.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿PatriciaKapeling? ¿La actriz?— el rostro de Tarkunis volvió a ser lamáscara de la felicidad —¡Vaya, vaya, Basilio! ¡Nos has salidouna caja de sorpresas!&amp;nbsp;Dos por el precio de uno,magnífico.&amp;nbsp;¿Porque no nos cobrarás adicional, no es cierto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¡Ohno, señor Tarkunis!&amp;nbsp;Eso corre por mi cuenta, es un favoradicional que hago por mi jefe.&amp;nbsp;El está locamente enamorado desu esposa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿Yquién no lo está?— apoyó Tarkunis —Patricia Nabidovna es lafigura más hermosa que se recuerda en los últimos cincuenta añosdel cine 3D. &amp;nbsp;Su papel en “&lt;i&gt;Nadie te espera en Bagdad&lt;/i&gt;” fueincreíble, su belleza y talento copaban el holovisor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;Tarkunisgiró el asiento hasta darle la espalda a Baldaña, y se quedómirando por los ventanales del piso 34, en el edificio corporativo dela empresa. &amp;nbsp;Basilio interpretó el gesto como el fin de sureunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puedo retirarme, Camilo?&amp;nbsp;¿Eh …puedo llamarte así?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom-style: none; border-color: initial; border-left-style: none; border-right-style: none; border-top-style: none; border-width: initial; font-style: normal; orphans: 2; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; padding-right: 0cm; padding-top: 0cm; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;CamiloTarkunis, gerente general de Resurrección Ltda. no se volvió paracontestar la pregunta, por lo que Baldaña no pudo ver la clase desonrisa que ahora se había pintado en su rostro, mientras learrojaba, a modo de despedida, su respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom-style: none; border-color: initial; border-left-style: none; border-right-style: none; border-top-style: none; border-width: initial; font-style: normal; orphans: 2; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; padding-right: 0cm; padding-top: 0cm; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom-style: none; border-color: initial; border-left-style: none; border-right-style: none; border-top-style: none; border-width: initial; font-style: normal; orphans: 2; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; padding-right: 0cm; padding-top: 0cm; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—No, no puedes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-5397550411922064035?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/5397550411922064035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=5397550411922064035' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/5397550411922064035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/5397550411922064035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/10/3-basilio-baldana.html' title='3. Basilio Baldaña'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-2794289781719570998</id><published>2011-09-24T09:51:00.001-03:00</published><updated>2011-09-24T09:58:32.526-03:00</updated><title type='text'>2. Patricia Kapeling</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #29303b; font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif; font-size: 12px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #29303b; font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif; font-size: 12px;"&gt;Laseñora Kapeling bebía con falsa calma su Chardonnay. &amp;nbsp;En suinterior anidaba la angustia mientras esperaba las palabras de suesposo, sentado frente a ella en la mesa que compartían durante lacena, en el piso 120 del Edificio Kapeling. &amp;nbsp;Basilio le habíacontado de la conversación que sostuvo con su esposo esa mañana,donde Mortimer había manifestado su intención de firmar el contratode pre-fallecimiento con Reencarnación Ltda.&amp;nbsp;Hizo un esfuerzopor darle tranquilidad a su voz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿Quéocurre, Mortimer?&amp;nbsp;No has dicho una palabra en toda la cena.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;MortimerKapeling dejó los cubiertos delicadamente al borde de su plato,limpió sus labios con la servilleta, cuidando de no manchar susiniciales grabadas en el paño.&amp;nbsp;Tras beber un sorbo del vino, sequedó mirando a su esposa unos segundos que parecían no transcurrirnunca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Esperabaque tú hablaras primero, querida— había hielo en su voz —yasé que Basilio te contó de mi decisión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómolo …?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;Patricia no terminó la frase.&amp;nbsp;Había almorzado conBasilio a mediodía, en los jardines centrales del EdificioKapeling. &amp;nbsp;Mortimer no le haría honor a su lugar en el negocio de lastelecomunicaciones si su edificio no fuera un gigantesco par de oídosy un omnipresente par de ojos. &amp;nbsp;Bajó la mirada a su copa yterminó con su contenido en un nuevo sorbo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Mortimer,la verdad es que yo no estoy de acuerdo con eso.&amp;nbsp;Tengo misdudas.&amp;nbsp;Fahrid dice que …&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—¡Fahrid!— bramóMortimer, dando un puñetazo en la mesa —¿Sigues viendo a eseembaucador?&amp;nbsp;¿No te lo he prohibido ya?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Porfavor, querido, cálmate.&amp;nbsp;No te hace bien agitarte, no ahora entu condición.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;Patriciacomprendió que esa frase, en lugar de calmar las cosas &amp;nbsp;lasempeoraba más, cuando Mortimer se puso de pié, lívido —¿Micondición? ¡Mi condición! ¿No te das cuenta de que todo lo queestoy haciendo se debe precisamente a mi condición?&amp;nbsp;¡Voy amorir, carajo!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Unramalazo de pena cruzó los ojos de Patricia, humedeciéndolos.&amp;nbsp;Sesobrepuso para levantarse y abrazar con delicadeza a su esposo. &amp;nbsp;—Amor, lo sé.&amp;nbsp;Perdóname.&amp;nbsp;Es sólo que no creo que lo quequieres hacer funcione realmente, no creo que sea correcto ni que nospermita seguir juntos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—¿Correcto?¿Correcto para quién? ¿Para Fahrid?— respondió Mortimer,deshaciéndose del abrazo de su esposa y dándole la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Porfavor, cariño, piénsalo.&amp;nbsp;Nadie sabe realmente si lareencarnación funciona.&amp;nbsp;Todo se basa en teorías condemostraciones que aún se discuten en círculos científicos.&amp;nbsp;Fahriddice que muchos científicos han sido comprados por ReencarnaciónLtda., para darle asidero a sus conclusiones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Mortimerobservó a su esposa con una mirada de derrota. —¿Por qué confíasen ese patán?&amp;nbsp;¿Qué lo hace más confiable que Basilio o quela gente de Reencarnación Ltda.?&amp;nbsp;¿No puede él estarequivocado?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;—Mortimer, sabes que yo nunca he confiado enBasilio.&amp;nbsp;Nada de lo que ese hombre dice me suena a sinceridad,sólo a interés.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—Elestá conmigo desde hace muchos años, Patricia, desde que era tansólo uno más en la disputa por las bandas de comunicaciones, encambio Fahrid … ¿Qué hay de cierto, que hay de seguro con esetipo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Patriciasabe que Mortimer tiene razón en ese punto.&amp;nbsp;Fahrid Gamayelllegó hace dos años a Nueva América.&amp;nbsp;Nadie ha podido jamásconfirmar ningún dato acerca de él, de antes de su llegada. &amp;nbsp;Notiene familiares conocidos, no tiene documentación registrada enninguno de los cuatro súper-países, antes de su llegada a NuevaAmérica. &amp;nbsp;Incluso lo que se sabe de él roza lo fantástico: Consiguióla ciudadanía en Nueva América luego de salvarle la vida aHierónimus Carpenter, el actual Maestro del país. &amp;nbsp;Hierónimusvenía de regreso de un viaje a Nueva Europa, donde acababa de firmarel Primer Acuerdo de Cooperación Económica luego de&amp;nbsp;laGran&amp;nbsp;Fractura. &amp;nbsp;A bordo del Titán Marino, el poderosocrucero turbo-reactor propiedad del gobierno, le sobrevino unadepresión súbita, un estado anímico que hizo descenderrepentinamente todos sus signos vitales, prácticamente como si sehubiera extinguido en él todo deseo de seguir con vida.&amp;nbsp;Elequipo médico que siempre lo acompaña no fue capaz de encontrar lacausa de tan terrible decaimiento, la vida del Maestro se estabaapagando sin remedio.&amp;nbsp;Una hora antes de llegar a Puerto México,los radares de la nave detectaron&amp;nbsp;un pequeño velero en ruta decolisión con el Titán Marino.&amp;nbsp;Cuando el capitán de la nave sepuso en contacto el solitario tripulante del velero, no podían creerlo que escucharon: &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—¡Pronto, llévenme a bordo! ¡Yo sé lo quetiene el Maestro, y puedo salvarlo!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Eraimposible que alguien fuera del barco supiera nada de lo que pasabacon el Maestro de Nueva América, ya que ninguna comunicación habíasalido al exterior, para prevenir caos y pánico financiero, exceptoun aviso cifrado para el Guía Principal, quien debía suceder alMaestro en caso de fallecimiento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Losmédicos dieron la orden de subir a bordo al tripulante del velero,que no era otro que Fahrid Gamayel.&amp;nbsp;El alto y moreno personaje,vestido a la usanza de los antiguos beduinos, pidió quedar a solascon el enfermo.&amp;nbsp;Inexplicablemente, nadie opuso resistencia a susdeseos. &amp;nbsp;Treinta minutos después de haber entrado a los aposentosprivados, oyeron la risa del Maestro.&amp;nbsp;Al entrar, los médicos yel capitán de la nave no podían dar crédito a lo que veían.&amp;nbsp;ElMaestro reía y sollozaba abrazado a Fahrid Gamayel, y nadie nunca hasido capaz de explicar o contar la razón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Lasalud del Maestro se recuperó, e incluso mejoró ostensiblemente,apareciendo ahora más ágil, más fuerte, como si le hubieranquitado 15 o 20 años de encima.&amp;nbsp;Fahrid Gamayel no pidiórecompensa alguna, salvo la carta de residencia en Nueva América, yel permiso para fundar Humanitas, su Academia de EstudiosMetacientíficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—“Academia de EstudiosMetacientíficos” … ¡Cueva de ladrones! ¡Secta de iluminados!¡No es más que un refugio de histéricas y desequilibrados!— rugióMortimer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—¡Cariño,por favor, si tan sólo pudieras escuchar lo que Fahrid tiene quedecirte!— suplicó Patricia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0cm; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;MortimerKapeling observó a su esposa, quien tenía las manos juntasoprimiendo su pecho.&amp;nbsp;Su tono de súplica era estremecedor, peroel hombre parecía más conmovido por la sinuosidad del cuerpo de suesposa, que se traslucía al contraluz del ventanal.&amp;nbsp;Las manosentrelazadas descansaban sobre su seno, destacando todavía más laturgencia de sus pechos.&amp;nbsp;Volvió a bullir en sus venas la sangredel viejo león ante la frágil gacela.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0cm; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;—De acuerdo,cariño.&amp;nbsp;Yo escucharé lo que Fahrid tiene que decirme, pero túfirmarás el contrato con Reencarnación Ltda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0cm; orphans: 2; text-align: justify; widows: 2;"&gt;&lt;span style="color: #29303b;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-2794289781719570998?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/2794289781719570998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=2794289781719570998' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/2794289781719570998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/2794289781719570998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2011/09/2.html' title='2. Patricia Kapeling'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7863999663604227609.post-7349552741914872469</id><published>2007-01-06T22:00:00.000-03:00</published><updated>2011-09-24T10:22:11.781-03:00</updated><title type='text'>1. Mortimer Kapeling</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, acepto.  &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro de alivio, el abogado Baldaña acoge la respuesta de Mortimer Kapeling, director de las empresas Kapeling, el más grande conglomerado de telecomunicaciones de Nueva América. – Lo felicito, señor Kapeling, es la decisión correcta.   Los intereses de su organización nunca podrán estar a mejor recaudo que bajo su mismo mando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo mis resquemores aún, Basilio —repuso Mortimer— pero me ha picado la curiosidad y quisiera ver en que termina todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya está todo organizado, señor.  Aquí encontrará todo lo referente a los asuntos legales y a la parte técnica del asunto.  Responderé cualquier duda que se le presente—. Basilio Baldaña le alcanza a su jefe un voluminoso empaste que sobrepasa fácilmente las cien páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No puedes hacerme un resumen, Basilio? Sabes que a mis años ya no soy bueno para leer tanto y me pican los ojos.  &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Basilio toma un sorbo de agua del vaso que tiene a su lado, y comienza a explicarle todo a su jefe, por enésima vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Reencarnación Ltda. es una empresa formada por científicos de los 4 supra-países, destinada a garantizar que después de muerto, todos sus bienes y derechos legales sean traspasados al ser humano en que usted se reencarne, señor.  Han desarrollado un conjunto de técnicas y herramientas que le permiten al nuevo ser humano nacido, recobrar todos los recuerdos de su vida pasada, permitiendo que su vida continúe en un nuevo cuerpo.  La vida eterna, conseguida con total respeto de los ciclos naturales, sin alterar el curso de la naturaleza, sin el uso de cuerpos muertos ni los cuestionamientos de la donación de órganos y la ingeniería genética.  Su actual cuerpo realmente se muere y deja este mundo, y un nuevo ser humano acoge la esencia del fallecido, permitiendo una constante superación del individuo, con el fin de que la especie humana mejore generación tras generación, en base a la experiencia de sus vidas anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mortimer Kapeling se acomoda en su asiento y medita en voz alta: —La reencarnación,  Baldaña ¿Cuándo dejó de ser en una superchería para convertirse en un hecho científico? ¿Cómo garantiza Reencarnación Ltda. que realmente sea todo cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, señor, desde hace siglos que los budistas creen en ella, y buscan a su Dalai Lama entre aquellos niños que nacen poco tiempo después de que muere el actual.  Cuando surgió Nuevo Oriente y su primer gobernante fue un Dalai Lama, el mundo empezó a tomar en serio sus creencias.   Fue justamente en Nuevo Oriente donde se formó Supra Vida, la organización que dio origen a lo que hoy es Reencarnación Ltda. Ocuparon dos generaciones de científicos, místicos, sicólogos y parasicólogos para recoger experiencias relacionadas a la reencarnación, reunieron antecedentes, establecieron parámetros científicos, declararon teorías que luego fueron avaladas por el mundo cientifico, hasta convertir a la reencarnación en un fenómeno aceptado y estudiado en las más prestigiosas universidades de los cuatro súper países.   Hoy en Nueva América, contamos con los más prestigiados reencarnistas y reencarnólogos, y todos trabajan en Reencarnación Ltda.    Y por fin, el gobierno ha dado su autorización para realizar la primera reencarnación controlada.  ¡Usted prácticamente es un elegido, un pionero de las nuevas generaciones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero explícame— lo interrumpe Kapeling —¿Qué sucederá mientras mi nuevo cuerpo alcanza la edad legal que me permita retomar el control de mis empresas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—También está en el documento que le acabo de entregar, señor.  Aunque la reencarnación todavía no tiene un reconocimiento gubernamental que le haga un derecho de todo ciudadano, existe todo un cuerpo legal que protege a quienes firmen el acuerdo con Reencarnación Ltda. La misma empresa se hace cargo de la administración de sus bienes y empresas, y le hace entrega de ellas en cuanto usted cumple los 18 años.   Los deudos del difunto son sus representantes ante la ley, y es a ellos a quienes la empresa les reporta anualmente sobre el estado de sus posesiones, y les consulta toda decisión que los pueda afectar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hay de la herencia? ¿Puede dejar herencia si luego de un tiempo volveré a la vida legal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto, señor.   Dentro del contrato pre-fallecimiento, usted puede declarar que bienes piensa dejar fuera del acuerdo de administración, los que pasarán directamente a sus herederos, y no serán administrados por Reencarnación Ltda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y que hay con Patricia, mi esposa?  ¿Qué pasará con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, la señora Kapeling tiene en sus manos un acuerdo similar al suyo, señor.  Ella puede decidir si lo firma y tras fallecer, se encuentra con usted, ambos en nuevos cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puede decidir?  ¿Me dices que ella no está de acuerdo?  ¿Ella no lo ha firmado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basilio Baldaña empalideció y su voz adelgazó de pronto.  Tuvo que tomar un nuevo sorbo de agua, más prolongado, antes de responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No señor.  Su esposa aún no firma el acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7863999663604227609-7349552741914872469?l=reencarnacionltda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/feeds/7349552741914872469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7863999663604227609&amp;postID=7349552741914872469' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/7349552741914872469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7863999663604227609/posts/default/7349552741914872469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reencarnacionltda.blogspot.com/2007/01/1-mortimer-kapeling.html' title='1. Mortimer Kapeling'/><author><name>Marco Rauch</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17205891151656849984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aa4n-DmqjxY/SU5CV9fU1qI/AAAAAAAAAQE/5W3Gg__qfuE/S220/Avatarikariam.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
